miércoles, noviembre 24, 2010

Día de besos

Luna de Noviembre, sobría, resplandeciente.

El auto gira a la izquierda, y se detiene cerca de la aquella plaza en remodelación, puedo respirar tus aromas, trás los vitrales de los restaurantes cercanos la gente se aglomera , quince minutos antes de las nueve, y me has avisado que estas por llegar, volteo al cielo, la luz de la luna satina mi piel.

Por el ansia de verte, una marejada de palabras inundan mi mente, busco entre mi bolsa un caramelo de cereza, con el fin de que me saborees despacio.

Me siento a esperarte en una banca cercana a dos hombres, que ofertan el uso de telescopios "Vea por 5 pesos Júpiter"
-¿5 pesos?, Wow es una ganga, aunque yo no habré de pagar ni esa cantidad para adentrarme en las estrellas-
Me despeino el cabello, y despues lo vuelvo a repasar con mis dedos, el ruido del celular me hace sobresaltarme.

-Ya estoy aquí, te espero en el lobby-

Una llamada más, y trás la bocina la voz de mi hermana, me detengo a unos metros frente a ti, te observo de arriba a abajo.

-¡Por Dios! de verdad me encantas- Pienso en voz alta.

Me miras de reojo, y finges enfadarte, mientras caminas a los elevadores, cuelgo el móvil.

Sigues aparentando no mirarme, piso 3, y el click del elevador abre las puertas.

-Dónde esta la habitación 316-

Mis sentimientos apresionados, me impiden besarte.

Caminamos juntos hasta el cuarto.

Enciendes la luz, avientas las maletas, te quitas los zapatos, me despojo del sueter, me fundo contigo en un abrazo, me besas la boca, me quedo en tus labios, te respiro en silencio, reconozco tus manos, me liberas, te secuestro, me acaricias el cabello, te canto al oído, me llamas extraña, te nombro mi heroe, me quieres, y yo preciso que te amo.

Cereza aroma en tu cuerpo, cereza.

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