Llegué el viernes pasadas las dos de la tarde, el avión con la ligera serenidad de sus ruedas se acercó por el tráfico del aeropuerto hasta la terminal 2, procuré no apresurarme, desde hace un tiempo he adoptado tan extraña costumbre.
Cuando se abrieron las puertas me puse de pie de mi asiento cuya letra clasificación "E" no me permitió voltar la cara para ningun lado, comencé a caminar hasta la salida, serena y fingiendo no acelerarme mitigué el dolor de mis pantorrillas persuadido por el alto de los tacones y la prisa (Habíamos quedado en no correr..)
Por la puerta que se ubica a la derecha del Wings estaba Diego esperando por mi, para ahorrase una multa de unos 5 mil pesos, fingió ser pariente cercano y me saludo con un beso en la mejilla, viajé de copiloto en la camioneta del jefe, y pasada media avenida sucumbió del silencio diciendo: "..."
Respiré profundo, tratando de costipar mis pulmones del aire contaminado, me alegraba estar ahí en medio de esa jungla de asfalto y vehículos voraces, a nadie sin excepción alguna de mis conocidos les gusta el DF, solo a mi y a él, quizás por eso nos enamorados, porque vamos a la par entre todas las curiosidades.
Mi radio comenzó a repicotear, con un par de alertas, me di permiso para importunarme, sacudí la bolsa tratando de rescatar a tientas el móvil que parecía decir mi nombre.
Y ahí estaba yo, en los asientos de atrás de una Suburban, con el pecho golpeado por el retumbar de mi corazón, por esas ganas inmensas que me sacudieron el cuerpo al observarlo...
Y así con la cara de quien no puede sorprenderse, se quedó estupefacto mirandome...
Me abraze a su espalda, lo llené de besos...
Apenas a un brinco de la camioneta, y ya estaba esperandote con las manos entre las faldas, el viento mecia lo vaporoso de mi vestido...
El elevador iba lento, encendiendo uno a uno los números, me observaste y otra vez no pronunciaste nada, 3,4,5, y 6. Con tus instintos de arrebato me arrastraste...
Joy Room, el fuego flotando...
Estas boracho, camino sosteniendo tu cuerpo de aroma a maderas hasta la habitación, me tumbas en la alfombra...

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