Elisa, suspiro.
Con la mirada llena de odio se condujo hasta la baranda del balcón que apuntaba al Norte.
Lo maldijo en repetidas ocasiones, y con el mismo coraje que empuñaba sus manos sobre la marquesina, juro venganza.
Sus ojos se enjuagaban una y otra vez, había empezado a amanecer, y ella llevaba despierta toda la noche.
Por la madrugada la despertó una llamada non grata, era él, quien con palabras transparentes y sin intenciones de perturbarla, le confesó su crimen, había asesinado a sangre fría a su amante.
-"...Lo maté por traidor Elisa, porque él era mi amigo, y tú mi novia..."-
Cómo pudo descubrirla, cuándo, y en qué momento ocurrió, hacía apenas unos días había planeado fugarse, y dejar atrás su presente, Elisa no quería casarse, ella quería viajar al Norte, y descubrir que vida le deparaba trás esas montañas que alcanzaba a vislumbrar desde su habitación, estaba enamorada y para mala fortuna, era el mejor amigo de su prometido.
-Debió de ser colilla de cigarro en el cenicero de la recámara, o el aroma de su piel impregnado en las sábanas, la tapa del baño, los cubiertos en la cocina, ó...-
Estaba embarazada, e ignoraba que su novio jamás podría procrear, eso lo habría descubierto después de años de infeliz matrimonio, pero por hoy compartirían secretos que nunca ninguno habría de comentar.
Elisa continúo con la vista hacia el Norte, mientras los rayos del sol acentúaban lo iluminado de su cara.


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