Sofía soltó su cabello, con prisa se enfundó en el vestido de tul color rosa, colocó un collar de perlas largas sobre su cuello, y caminó sobre unas zapatillas amarillas hasta la puerta de su casa.
Sus ojos como lunas reflejaban en plomo un cielo nublado, se sentó al borde de la barandilla y miro hacia el parque.
El viento arreciaba y las copas de los árboles se movían con fuerza, mientras la temperatura disminuía de forma sutil, Sofi confiaba en que pronto comenzaría a llover.
Tomó un paraguas rojo, y se acercó con los pies ahora desnudos hasta la banqueta, apuntó con los dedos rígidos una banca color cobre que estaba cerca del resbaladero, su piel se erizó al hacerlo, presentía un encuentro, quería enamorarse.
Llegó de puntillas hasta los columpios, y comenzó a mecerse despacio, para lograr que su movimiento fuera más rápido, de vez en vez se apoyaba en el suelo, la arena lograba hacerle cosquillas cuando se colaba por sus dedos, ella reía plácida y convencida de que iba a mojarse.
Los rayos iluminaron la ciudad, las lámparas del parque empezaron a encenderse una a una, el aguacero trastornaba las formas desde los ojos de Sofía, su cuerpo empapado comenzaba a sentir frío, delicadamente pusó una mano en su pecho, y con la otra se subió el vestido, de repente una lengua de fuego rozo su espalda, desvió con movimientos excitantes su cabellera empapada, y lamió con una fuerza perturbadora su cuello, ella sintió como los dedos de sus pies se engarruñaban, su respiración se aceleraba, la temperatura de su cuerpo empezaba a quemar sus ideas, trató de darle algun nombre, pero sus palabras se volvieron gemidos, su cuerpo se estremecía con escalofríos, mientras que su vientre se contraía repetidamente con abrupción.
Abrió los ojos para descubrir la cara de quien le hacía el amor, pero las gotas de lluvia habían borrado los rastros, y no había manera de descubrir siquiera una sombra, puesto que las luces con la fuerza de los truenos se apagaron.
Sofía aprovechó la oscuridad para vestirse de tul, marco sus huellas en el fango y después en el asfalto, detuvo sus pasos sobre el tapete en la entrada, subió corriendo las escaleras, tomó a tientas los fósforos de una cajonera, y encendió unas velas, alumbró su habitación para descubrir con sorpresa que un hombre de agua la esperaba sobre su cama.
Datos personales
miércoles, mayo 27, 2009
sábado, abril 18, 2009
Pausa...

Vamos a emprender una nueva búsqueda, que me apunte a un lugar diferente que no sean tus labios.
[Pame esta gritando histérica, y abobinable , con los cabellos despeinados, y con las rodillas moretoneadas]
Voltié mi cara a todos lados, era un cementerio de trenes, el aire empujaba con fuerza las copas de los árboles, la tierra producía una ceguera repentina si te entraba por los ojos.
Con un equilibrio descompuesto, caminé de puntillas sobre los rieles, el metal quemaba mis plantillas, alineando mis dedos sobre los perfiles del viento, dibujé imagenes acompañadas de tu silueta al borde de la barranca.
Me entierré el cuerpo, y arrugué mi cara. Canté con benevolencia, y bendije tu atinado camuflaje.
La luz de el flash disipó la tarde, lo que me permitió resbalarme con suavidad por tu cintura.
-Ah!, esta caliente, el desierto me siente caliente-
[Pame esta durmiendo, ya no se siente perturbada, todo lo que hace lo efectúa con ímpetu, con ganas de todo menos de...lo ha olvidado]
Desperté cautelosa, buscando respirar un aire limpio de todo, en medio de las vías, con los ruidos obsenos de la carretera, recordé el pu-pu-puuuuuuuuuuu del tren, te abracé, tu me quisiste detener, estaba sola entre un paisaje férreo y el desierto, y si tu me querías querer, necesitabamos...
Pausa.
viernes, abril 10, 2009
Supongo que cuando dos personas se aman, nada pasa entre ellas...
Hay un secreto del mundo para nosotros los mortales, y es el de que todas las cosas subsisten y no mueren, tan solo se reiteran y desaparecen de nuestra vista para regresar más tarde.
Quizás fue lo que no pasó. El destino nos había embarcado dentro de un mismo barco, y acrecentando nuestra suerte siendo esta buena o mala, seguimos caminos distintos como había comenzado nuestra vida, para encontrarnos más tarde.
Y de un segundo encuentro comenzó nuevamente esta historia, en un tiempo nuevo y diferente, en uno que amerita que el futuro sea una replica del presente...
[Y en las noches cuando duermo, yo te imagino conmigo, te creo conmigo, me siento conmigo, y...]
Te supongo ante los deseos insaciables, te supongo en mis días y aun mas en las noches, te supongo cuando grito, cuando hablo y te pinto, te apunto, te tiño y lo hago mejor cuando me callo y tu supones algún confín brumoso, algún invento de tu sombra emancipada a mi silueta.
Te supongo entre mis muslos, entre tus alas, te supongo cuando insinúas, cuando te veo y te toco, te supongo entre la distancia de mis pechos y en la firmeza de tu espalda dulce y tibia, te supongo en lo húmedo, en los segundos que pintan mis dedos en tus partes y sus grafías, y lo grisáceo en tu noche con todas las sombras.
Te supongo cuando silbas, cuando ríes, cuando besas, y aun cuando roncas, te supongo al igual que la brinza de mi saliva en tu aliento, cuando me mojas, cuando te aplaudo.
Te supongo cuando te hundes en las curvas de mis ojeras, cuando plasmas caricias y mojas los campos de piel.
Te supongo cuando la luz dibuja alguna forma en tus pupilas, cuando el aire crea alguna forma con tu cuerpo, cuando el aroma de la brisa se sofoca ante tus trazos, te supongo cuando cantas, cuando aceleras el tiempo, cuando empieza el temblor.
Te supongo en el cielo, entre los mares de estrellas, entre los rayos del sol, con la imagen del ocaso, ante la vista de la aurora, ante el tiempo, ante mi cuerpo, con estas manos y con este corazón, te supongo en mi alma, en este encuentro, y en este mundo, en mi pecho, en lo tenaz, en lo simple que resulta, en lo majestuoso, en lo imperfecto y perfectible de nuestro amor.
Te supongo aun y antes de abrir los ojos.
[Con tu amor, llego a mi la perspectiva de la paciencia infinita, de que sirve tener prisa, aunque nadie lo vea así el tiempo no existe, cuando no vives en el presente y te dejas absorber por el pasado, o te preocupas por el futuro te apenas o te afliges a ti mismo, por eso es que el tiempo es una ilusión, y el futuro siempre resulta un sistema de probabilidades, yo a diferencia de todo el mundo quiero gozar de mi presente donde apareces tu, haciendo de mi vida pasión, encuentro, conocimientos, forjándome al creer que las relaciones no se miden por tiempos sino en lecciones aprendidas.]
Yo digo que: -He estado antes aquí pero no sabría decir cuando, reconozco el color de sus cabellos.
Su aroma sano y penetrante, el rumor acompasado, la luz de su alma.
Había sido mío antes, no puedo decir cuanto tiempo hace de ello. Pero justo cuando te giraste para ver la corriente de la costa, un velo cayó y lo supe todo de los tiempos pasados.-
¿Qué es lo que tiene que pasar cuando dos personas han dejado de amarse? Todo.
Quizás fue lo que no pasó. El destino nos había embarcado dentro de un mismo barco, y acrecentando nuestra suerte siendo esta buena o mala, seguimos caminos distintos como había comenzado nuestra vida, para encontrarnos más tarde.
Y de un segundo encuentro comenzó nuevamente esta historia, en un tiempo nuevo y diferente, en uno que amerita que el futuro sea una replica del presente...
[Y en las noches cuando duermo, yo te imagino conmigo, te creo conmigo, me siento conmigo, y...]
Te supongo ante los deseos insaciables, te supongo en mis días y aun mas en las noches, te supongo cuando grito, cuando hablo y te pinto, te apunto, te tiño y lo hago mejor cuando me callo y tu supones algún confín brumoso, algún invento de tu sombra emancipada a mi silueta.
Te supongo entre mis muslos, entre tus alas, te supongo cuando insinúas, cuando te veo y te toco, te supongo entre la distancia de mis pechos y en la firmeza de tu espalda dulce y tibia, te supongo en lo húmedo, en los segundos que pintan mis dedos en tus partes y sus grafías, y lo grisáceo en tu noche con todas las sombras.
Te supongo cuando silbas, cuando ríes, cuando besas, y aun cuando roncas, te supongo al igual que la brinza de mi saliva en tu aliento, cuando me mojas, cuando te aplaudo.
Te supongo cuando te hundes en las curvas de mis ojeras, cuando plasmas caricias y mojas los campos de piel.
Te supongo cuando la luz dibuja alguna forma en tus pupilas, cuando el aire crea alguna forma con tu cuerpo, cuando el aroma de la brisa se sofoca ante tus trazos, te supongo cuando cantas, cuando aceleras el tiempo, cuando empieza el temblor.
Te supongo en el cielo, entre los mares de estrellas, entre los rayos del sol, con la imagen del ocaso, ante la vista de la aurora, ante el tiempo, ante mi cuerpo, con estas manos y con este corazón, te supongo en mi alma, en este encuentro, y en este mundo, en mi pecho, en lo tenaz, en lo simple que resulta, en lo majestuoso, en lo imperfecto y perfectible de nuestro amor.
Te supongo aun y antes de abrir los ojos.
[Con tu amor, llego a mi la perspectiva de la paciencia infinita, de que sirve tener prisa, aunque nadie lo vea así el tiempo no existe, cuando no vives en el presente y te dejas absorber por el pasado, o te preocupas por el futuro te apenas o te afliges a ti mismo, por eso es que el tiempo es una ilusión, y el futuro siempre resulta un sistema de probabilidades, yo a diferencia de todo el mundo quiero gozar de mi presente donde apareces tu, haciendo de mi vida pasión, encuentro, conocimientos, forjándome al creer que las relaciones no se miden por tiempos sino en lecciones aprendidas.]
Yo digo que: -He estado antes aquí pero no sabría decir cuando, reconozco el color de sus cabellos.
Su aroma sano y penetrante, el rumor acompasado, la luz de su alma.
Había sido mío antes, no puedo decir cuanto tiempo hace de ello. Pero justo cuando te giraste para ver la corriente de la costa, un velo cayó y lo supe todo de los tiempos pasados.-
¿Qué es lo que tiene que pasar cuando dos personas han dejado de amarse? Todo.
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