domingo, septiembre 27, 2009

[Si pudiera perdonarme]

Hoy pase junto al reloj que alguna vez plasmaste en nuestras fotografías, recuerdo que era parte de tu clase de artes, me dio una nostalgica carente de cordura, no tengo porque extrañarte y sin embargo mi corazón se sobresaltó y le transmitió señales a mi cerebro de tristeza.
Sí, así fue me puse triste al pensar en tí.
No he podido perdonarme las veces que lloré de más, y las otras tantas que te amé como si fuera menos, la verdad es que siempre te quize igual, mi problema fue que no supe demostrar que no tenía más razones que las que juntos moldeamos.
Hace un rato, abrí las puertas del closet y busqué entre sustantivos, algo que me condujera a sembrar mis pies sobre esta tierra, que ya no da flores, [de esas fluorescentes], soñé tanto a tu lado, que tal vez por eso, esto hiera.
Estuve en la sala de un cine con las señales distorsionadas, ya te había pensado, llego tu imagen como presencia innecesaria, como manos que abrazan, remembré tus pasos como cuando niños, anhelé tu cara sonriente llegando hasta mi lugar con una caja de palomitas en las manos, necesité de ti, y no es correcto.
Por si fuera poco aun no logro romper el cielo, para que se ponga menos tenso, para que me obsequie menos perversión, los luceros no caminan más rápido que yo, y tu estrella, esa que me regalaste, me sigue a todos lados.
No pude perdonarme, no pude seguir contigo, por tus errores, por los otros tantos que solo son míos, pero pese a todo aun conservo la inconciencia de que pudo haber sido mejor, y que muy seguramente estaríamos enamorados.

[Fragmento del diario de Isabel]

lunes, agosto 24, 2009

Cuando no me enamore.

La gente me pide que deje de escribir, pero el ruido de los árboles no me permite parar, parece que va a llover, pero el frío me hace dudar en que podría, sí, quizás pueda nevar.
Te espero cinco antes de las cinco con veinte, mi hora preferida, diviso la calle vacía sin huellas, sin olor, sin sabores hoy de tí, dicen que mañana podría ser lo mismo, ashhh es que la gente habla de tantas cosas, el sol empieza calentar mi cabeza y yo tan solo quiero...quiero abrazarte, y llevarte de la mano hasta la sala de algún cine, o hasta la puerta de nuestra habitación.
Pongo atención en los colores, descubro entre las sombras a algún señor con un ramillete de globos, las aves sobrevuelan el parque, los automóviles transitan con prisa, y la gente que pasa por aquí pareciera como si tejiera historias en cada paso, en el cielo hay tintes de humo, bajo la vista para descubrirte, y de repente volteando la esquina, tú...
Y te canto, y te digo, te abrazo y me lleno de tus pensamientos, antes de que todo pase, después de que todo pudiera ser, te susurro cerquita de tus cabellos lo hermoso que eres, lo mucho que te amo, y lo que te necesite, te hablo de mis ganas de despertar otra vez por la mañana del día siguiente, con esa escena que practicaré después de beber el último sorbo de café...