viernes, abril 10, 2009

Supongo que cuando dos personas se aman, nada pasa entre ellas...

Hay un secreto del mundo para nosotros los mortales, y es el de que todas las cosas subsisten y no mueren, tan solo se reiteran y desaparecen de nuestra vista para regresar más tarde.


Quizás fue lo que no pasó. El destino nos había embarcado dentro de un mismo barco, y acrecentando nuestra suerte siendo esta buena o mala, seguimos caminos distintos como había comenzado nuestra vida, para encontrarnos más tarde.
Y de un segundo encuentro comenzó nuevamente esta historia, en un tiempo nuevo y diferente, en uno que amerita que el futuro sea una replica del presente...

[Y en las noches cuando duermo, yo te imagino conmigo, te creo conmigo, me siento conmigo, y...]

Te supongo ante los deseos insaciables, te supongo en mis días y aun mas en las noches, te supongo cuando grito, cuando hablo y te pinto, te apunto, te tiño y lo hago mejor cuando me callo y tu supones algún confín brumoso, algún invento de tu sombra emancipada a mi silueta.



Te supongo entre mis muslos, entre tus alas, te supongo cuando insinúas, cuando te veo y te toco, te supongo entre la distancia de mis pechos y en la firmeza de tu espalda dulce y tibia, te supongo en lo húmedo, en los segundos que pintan mis dedos en tus partes y sus grafías, y lo grisáceo en tu noche con todas las sombras.


Te supongo cuando silbas, cuando ríes, cuando besas, y aun cuando roncas, te supongo al igual que la brinza de mi saliva en tu aliento, cuando me mojas, cuando te aplaudo.


Te supongo cuando te hundes en las curvas de mis ojeras, cuando plasmas caricias y mojas los campos de piel.


Te supongo cuando la luz dibuja alguna forma en tus pupilas, cuando el aire crea alguna forma con tu cuerpo, cuando el aroma de la brisa se sofoca ante tus trazos, te supongo cuando cantas, cuando aceleras el tiempo, cuando empieza el temblor.


Te supongo en el cielo, entre los mares de estrellas, entre los rayos del sol, con la imagen del ocaso, ante la vista de la aurora, ante el tiempo, ante mi cuerpo, con estas manos y con este corazón, te supongo en mi alma, en este encuentro, y en este mundo, en mi pecho, en lo tenaz, en lo simple que resulta, en lo majestuoso, en lo imperfecto y perfectible de nuestro amor.


Te supongo aun y antes de abrir los ojos.


[Con tu amor, llego a mi la perspectiva de la paciencia infinita, de que sirve tener prisa, aunque nadie lo vea así el tiempo no existe, cuando no vives en el presente y te dejas absorber por el pasado, o te preocupas por el futuro te apenas o te afliges a ti mismo, por eso es que el tiempo es una ilusión, y el futuro siempre resulta un sistema de probabilidades, yo a diferencia de todo el mundo quiero gozar de mi presente donde apareces tu, haciendo de mi vida pasión, encuentro, conocimientos, forjándome al creer que las relaciones no se miden por tiempos sino en lecciones aprendidas.]



 Yo digo que: -He estado antes aquí pero no sabría decir cuando, reconozco el color de sus cabellos.
Su aroma sano y penetrante, el rumor acompasado, la luz de su alma.
Había sido mío antes, no puedo decir cuanto tiempo hace de ello. Pero justo cuando te giraste para ver la corriente de la costa, un velo cayó y lo supe todo de los tiempos pasados.-




¿Qué es lo que tiene que pasar cuando dos personas han dejado de amarse? Todo.

sábado, marzo 14, 2009

Again

Si tu latido.

Y me gusta que me cuentes: 1, 2, 3.
Y te contemplo, absorta de tu imagen.
Y te grito sin aturdirte, para no hartarme.
Y te quiero.
Y te amo.
Y te extraño.


Y las historias pasadas, tal como cuentas saldadas.
Todo esto con carencia de lo habitual.
Tu imagen en mi memoria, hermosa.
Ardiente.


Y el corazon vuelve a decirme: -Again-


No me importa mas nada.

viernes, julio 11, 2008

Ausente de mi.

El día en que morí fue un día como no ha habidoO otro igual.

El sol pintaba tibio y transparente,había calor en la ciudad,la gente hablaba de todo y a la vez, el nada se apoderaba de eso a lo que algunos llamamos cordura. Cantaban las aves, el movimiento intrascendente de un todo sin un lugar se movía de prisa.
Habían voces y en algún otro lugar habían mudos con gestuculaciones de aprendices. Mi movimiento era vago, con una breve distancia, mi presencia era aun lejana a un pozo con fondo y a un secreto mal pintado. Era yo con solvencia salina, pero la verdad era que estaba muerta.

Mal episodio en un buen jueves, todo era tan común, el tedio enloquecía, los tumultos amotinaban las avenidas en los carriles de alta velocidad.
Nadie, absolutamente nadie se había percatado de mi muerte.

-Tuve tres estaciones favoritas, odiaba el verano. La posición insinuante del sol quemaba mis pestañas, a veces era imposible distinguir la barrera entre el espacio y el cielo-

Esa tarde antes de convertirme en algo cuyo peso extrañara veintiún gramos, me atavié buscando un vestido color púrpura, unas zapatillas de algo más de 7 centímetros, que jorobarán mi miedo a no ser vista, cepillé mi cabello y coloqué un listón rosa que adornará su vaivén al viento. Por vez primera me pinté los labios y noté que había algo extraño en el espejo, me compré goma de mascar sabor cereza, había olvidadoO el bolso justo en la mesa; me dí cuenta diez minutos más tarde y omití el descuido, pues intuitivamente sabía que ya noO volvería.
El recuerdo que aún provoca aromas en mi memoria fue ese ramo de flores, tuve el presentimiento de que cada color desvanecería la astucia de volver sonrisas cada disparate, había vuelto común lo irreparable, y lo que tenía solución ahora, ya no tenía sentido.
De pronto, el listón de mi cabello se soltó tornando de rosa el ambiente.

Había llegado el momento, había quizás comenzado mi final.
El día que morí fue jueves, me gustaba la lluvia tal vez por eso comenzó a llover, el día en que me enterraron no hubo funeral, no hubo gente, no hubo negro.

El día en que deje de existir nadie lo notó, algunos siguen teniendo la idea de que solo estoy de viaje...